El dólar también pierde valor. Con yields altos y un bull que no termina, la respuesta sigue siendo la misma.

Para un argentino, "tener dólares" suena a estar a salvo. Es una ilusión óptica: el dólar es la moneda que menos se devalúa frente al peso, no una que conserve valor. Desde 2020 el dólar perdió más de un 20% de poder de compra. Un billete guardado en 2020 compra hoy cuatro quintos de lo que compraba.
La parte buena: por primera vez en quince años, la renta fija en dólares paga. Treasuries por encima del 4%, corporativos de buena calidad en 5-6%. Es la primera vez en mucho tiempo que estar "quieto" en dólares tiene un rendimiento real positivo. La parte mala: esas tasas no son eternas, y quien espera el "mejor momento" para entrar suele entrar cuando ya bajaron.
Las acciones estadounidenses llevan más de una década subiendo con pocas interrupciones. Cada año aparece una razón para vender: tasas, valuaciones, elecciones, guerras, una burbuja de inteligencia artificial. Y cada año el mercado termina más arriba. No porque las razones no existan, sino porque las empresas siguen ganando más plata, y el precio, a la larga, sigue a las ganancias.
Stay invested no es optimismo. Es aceptar que el mercado sube más tiempo del que baja, y que no sabemos cuándo hace cada cosa.
Cartera con proporciones definidas, rebalanceo por reglas, renta fija en dólares como base y acciones globales como motor. Liquidez para dos años de necesidades, así ninguna corrección obliga a vender. Y una regla simple: los dólares que no tienen fecha de uso no se quedan quietos.
Columna informativa y de opinión. No es asesoramiento legal, impositivo ni recomendación de inversión. Cada caso se analiza con los profesionales correspondientes.